| El primer tema que se abordó fue la situación actual del mundo de los congresos. Christoph Tessmar afirmó que en la actualidad ha aumentado el número de congresos y también el nivel de su organización, hecho que se deriva de la existencia de mejores profesionales. No obstante, añadió, que el principal problema es que los costes cada vez son más altos, cosa provoca que se deba escoger muy bien a qué congresos asistir.
En este sentido, Frank Garcia mencionó que durante los últimos diez años los congresos se han dirigido hacia dos modalidades determinadas: Por un lado, aquellos que tratan temáticas muy específicas y, por el otro, los muy grandes; es decir, que los certámenes de dimensión mediana están desapareciendo, transformándose en una de las dos modalidades anteriores.
Tessmar puntualizó al respeto que, además de la dimensión del congreso o del atractivo turístico de un lugar, el otro gran factor que determina el lugar dónde se puede realizar es el nivel de infraestructuras de la ciudad receptora, y comentó como ejemplo, la capacidad hotelera necesaria para acoger el Congreso Europeo de Cardiología, en el que asisten 25.000 personas.
Esta cifra llevó a hablar del posible techo de la planta hotelera de Barcelona. Santiago Hernández consideró al respeto que este techo será el mercado quién lo defina. Añadió que Barcelona es un mercado conocido y maduro, y que los clientes marchan satisfechos de nuestros hoteles, pero que en el tema de los congresos no se puede aflojar nunca, ya que normalmente no se repiten en la misma ciudad.
Aún así, puntualizó Christoph Tessmar, a veces el sector barcelonés va “un poco sobrado” y se aprovecha de los turistas en referencia a los precios. Se debe ir con cuidado en este aspecto, porqué tenemos contrapartidas en la ciudad que no son tan positivas, como por ejemplo, el Aeropuerto, que es un auténtico desastre.
Santiago Hernández matizó las palabras de Tessmar afirmando que los hoteleros, con la mediación del Gremio de Hoteles, hacen como una especie de pacto para no excedirse con los precios, pero siempre hay algun establecimiento que se lo salta, y que éste es precisamente el que destacan los medios de comunicación, que acostumbran a exagerar al respeto.
En referencia a los principales competidores de Barcelona como receptora de congresos, Frank Garcia indicó que es una de las cuatro ciudades líderes del Estado, en competencia con Madrid y, en un segundo nivel, con Valencia y Sevilla. En este sentido, se refirió también a la amenaza que supone ciudades más pequeñas como, por ejemplo, Tarragona, Oviedo o Salamanca, ya que son más competitivas en precios. A nivel europeo, citar como las principales competidoras a Amsterdam, Viena, Berlín y algunas ciudades del Este que se están moviendo bastante.
Los tres conferenciantes coincidieron en una serie de aspectos que definen el perfil de las personas que desean trabajar como profesionales de congresos: vocación de servicio, atención personalizada al cliente, un buen nivel de idiomas y de varios idiomas (no solamente inglés y francés), capacidad de anticipación a las necesidades del cliente y voluntad de aprender mucho en cada puesto dónde trabaje, ya que es un sector con mucha rotación.
Incidieron, finalmente, en el hecho que Barcelona se encuentra entre las cinco primeras ciudades receptoras de congresos en el mundo, y que España es uno de los tres países líderes del planeta en este sentido, pero que este activo en el caso de Barcelona, hace dos años que se está poniendo en peligro por la imagen tan desastrosa que nos está dando el Aeropuerto, los apagones de luz, los problemas con los transportes, la sequía, etc, y en consecuencia, el binomio de una imagen deteriorada y de unos precios caros sólo se puede compensar con una gran actitud y un alto nivel de formación de los profesionales.
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